Daniel Acosta

Daniel Acosta

En Diantres creemos que cada persona que crea con sus manos y su mente guarda un universo que merece ser contado. Por eso nace Perfiles, un espacio en el que retratamos a artistas y amigos de la casa para conocer sus procesos, sus búsquedas y la manera en que la creatividad atraviesa sus vidas.

En esta edición hablamos con Daniel Acosta - Fluxus, artista visual, músico y tatuador que lleva alrededor de 15 años trabajando en el medio artístico colombiano. Su trabajo se mueve entre diferentes disciplinas y formas de expresión, encontrando en cada una una manera distinta de comunicar, explorar y relacionarse con los demás.

¿Qué es lo que más disfrutas de lo que haces?

Creo que una de las cosas que más disfruto es tener la posibilidad de estar lejos de la monotonía. Para mí es un privilegio no tener que repetirme dentro de una misma dinámica y poder fluctuar entre una disciplina y otra.

Puedo comunicar a través del dibujo, pero también del video, la música, la pintura o el tatuaje. Esa posibilidad de moverme entre diferentes lenguajes me permite respirar, explorar otras formas de hacer y conectar con personas distintas a través de cada medio.

Siento que esa posibilidad de mimetizarme entre varias disciplinas es una de las cosas que más valoro de mi trabajo. No sentir que tengo que quedarme en un solo lugar también me permite mantener viva la curiosidad y encontrar nuevas maneras de decir lo que quiero decir.

 

¿Cuál ha sido un momento clave que marcó tu carrera?

Un momento muy importante fue un concierto que tuvimos en 2020, en medio del estallido social en Colombia. Fue impresionante porque me permitió ver de una manera muy concreta el poder que podemos tener como artistas cuando nos entendemos como colectivo.

El concierto se organizó de una manera espontánea. No sabíamos realmente cuánta gente iba a asistir y el escenario era pequeño. Pero cuando salimos a tocar había más de 100.000 personas. Nunca imaginé que pudiera haber una convocatoria así ni que tanta gente estuviera sensibilizada con lo que estaba pasando en ese momento.

Ver a todos los artistas que participaron y entender que, desde nuestros lugares, estábamos resonando de una manera importante fue muy fuerte. No se trataba solamente de tocar o de mostrar nuestro trabajo, sino de ocupar un lugar dentro de lo que estaba pasando socialmente.

Ese momento también me hizo pensar en la importancia de reconocernos como colectivo. Cuando trabajamos de manera individual muchas veces sentimos que vamos en contracorriente, pero cuando nos encontramos y entendemos el alcance que podemos tener juntos, aparece una visibilidad y una fuerza muy distintas.

¿Qué parte de tu proceso nadie ve, pero es importante en lo que haces?

Una de las cosas más importantes para mí ha sido aprender a tener tiempo para mí. Parece algo sencillo, pero realmente requiere tiempo y una conciencia de querer conocerse a uno mismo.

En ese proceso, mi terapia psicológica ha sido fundamental. Gracias a ella he podido volver a conectar con muchas cosas que hacen parte de mi proceso creativo y que, de alguna manera, uno puede ir olvidando mientras está concentrado en producir y hacer obra.

También escribo constantemente y trato de entender qué está pasando dentro de mi cabeza. Muchas veces, de ahí salen ideas que después se convierten en dibujos, canciones, textos o composiciones. Es una parte del proceso que no necesariamente se ve, pero que para mí sostiene muchas de las cosas que hago.

También creo que poder darse ese espacio es un privilegio. No todo el mundo tiene la posibilidad de detenerse a pensar qué está pasando consigo mismo porque muchas personas están concentradas en sobrevivir y resolver el día a día. Nuestra generación, en ese sentido, tiene la posibilidad de hablar más abiertamente de estos procesos y de entender que conocerse también puede ser una herramienta para crear.

Cuando uno tiene la posibilidad de darse ese tiempo, empieza a conectarse de otra manera con el presente y a descubrir cosas que quizás siempre estuvieron ahí, pero que no estaba viendo.

Si pudieras definir lo que haces en una frase, ¿cuál sería?

Crear pensando en divertirse como cuando uno era niño.

Siento que cuando somos niños tenemos una relación muy distinta con la creación. Uno dibuja sin ningún problema, se pone a jugar con los amigos, inventa cosas y no está pensando si eso tiene sentido, si funciona para una tendencia o si alguien lo va a aprobar.

A medida que crecemos y encontramos una vocación dentro de un trabajo que también necesitamos para sobrevivir, podemos empezar a desconectarnos de esa necesidad más intuitiva de crear. Nos volvemos mucho más pragmáticos y empezamos a perder esa sensibilidad que teníamos de niños.

Para mí es importante intentar recuperar esa forma de crear desde la sorpresa, desde la curiosidad y desde las ganas de hacer algo simplemente porque uno quiere hacerlo. Cuando uno pierde eso, también pierde un poco la capacidad de sorprenderse y de seguir queriendo hacer cosas por el simple hecho de hacerlas.

No se trata de crear porque una tendencia o las redes sociales están diciendo que hay que hacer algo de determinada manera. Se trata de conservar esa sensibilidad y esa capacidad de divertirse con lo que uno hace.

Siento que mientras uno pueda mantener eso, también puede tener mucha más longevidad artística.

Conoce más sobre Daniel y su universo creativo a través de sus redes: @Danielfluxus

Daniel lleva la Camiseta No. 101 de nuestra línea DNT, disponible en página web.



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