Miguel González

Miguel González

En Diantres creemos que cada persona que crea con sus manos y su mente guarda un universo que merece ser contado. Por eso nace Perfiles, un espacio en el que retratamos a artistas y amigos de la casa para conocer sus procesos, sus búsquedas y la manera en que la creatividad atraviesa sus vidas.

En esta edición hablamos con Miguel González, actor bogotano que ha construido su carrera entre el cine, la televisión y el teatro. En su trabajo encuentra la posibilidad de ponerse en el lugar de otros, explorar distintas formas de percibir el mundo y descubrir qué puede pasar cuando llega el momento de estar frente a una cámara o sobre un escenario.

¿Qué es lo que más disfrutas de lo que haces?

Lo que más disfruto es poder ser otros. Habitar un cuerpo que sería el de otra persona, pensar desde otro lugar y encontrar otras formas de percibir el mundo. Mientras más se aleja un personaje de mí, más interesante se vuelve el ejercicio.

También disfruto mucho ese instante en el que todo está a punto de suceder: cuando van a dar la orden de grabar o cuando estoy en una función de teatro. Ese momento de estar completamente presente me gusta porque es un juego, una posibilidad de que cualquier cosa pase. Y eso me hace sentir muy vivo.

¿Cuál ha sido un momento clave que marcó tu carrera?

Encontrar mi escuela en Argentina fue importante para decidir que quería ser actor. Allí encontré una estética y una forma de abordar la actuación que resonaban conmigo.

Pero hubo otro momento mucho más reciente. Hace un par de años me escogieron para Delirio y La Huésped, dos proyectos en los que pude interpretar personajes completamente distintos a lo que había hecho antes. Después de más de quince años preparándome, finalmente llegaron esos personajes que siempre había querido hacer.

Fue un cambio importante porque me recordó que sí podía hacer ese tipo de trabajos. También fue muy bonito recibir mensajes de colegas que respeto y admiro diciéndome que habían visto los personajes y que les habían gustado. Fue como confirmar que sí se podía.

 

¿Qué parte de tus procesos nadie ve, pero es fundamental en lo que haces?

Necesito imprimir y rayar el papel. Me cuesta mucho trabajar desde el teléfono; necesito tener las escenas frente a mí, organizarlas y hacerles anotaciones.

Para cada personaje hago desgloses. Saco las escenas de cada capítulo, las enumero y voy anotando qué pasa en cada una, de dónde vengo y hacia dónde voy. Así puedo entender el recorrido del personaje y mantener una línea durante todo el proyecto.

También está el entrenamiento. Tomo clases, veo cine, leo y trato de estar absorbiendo cosas de distintos lugares. Todo eso hace parte de la preparación, aunque no sea algo que se vea cuando finalmente llego al set.

A veces las respuestas aparecen de formas inesperadas. En Delirio, por ejemplo, tenía que resolver una escena desde una limitación física y terminé pensando en la corporalidad de un lagarto. Son decisiones que nacen de todo ese trabajo previo y que terminan construyendo al personaje.

Si pudieras definir lo que haces en una frase, ¿cuál sería?

Estar preparado para que las cosas sucedan.

Actuar, para mí, también es estar atento a lo que pasa y tener las antenas arriba para poder habitar un espacio, un tiempo o cualquier cosa que aparezca. Pero estar preparado no significa quedarse esperando: hay que entrenar ese músculo todo el tiempo.

Porque cuando llega el momento de actuar, todo ese trabajo desaparece y solo queda estar ahí.

 

Conoce más sobre Miguel y su carrera actoral  a través de sus redes: @Mrgonzalezmiguel

Miguel lleva la Camiseta No. 101B de nuestra línea DNT, disponible en página web.

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